La física cuántica ha demostrado.
Escucha: demostrado.
No es que se lo invente.
No es que se haya venido arriba con conceptos de “pseudociencias”.
Eso lo hago yo.
La física cuántica no.
Que en la realidad
no existen entidades independientes,
sino estados de un sistema total.
Las “partes”solo se pueden describir
en relación con el todo.
Espera, espera,
que le pongo palabras de pseudociencia,
que no me resisto:
la física cuántica ha demostrado
el concepto de unidad.
La física cuántica no está de moda
y por eso no te has enterado bien.
Pero así es.
Fíjate cómo un cuerpo sano
coopera consigo mismo.
Un ecosistema sano
se sostiene por interdependencia.
En un bosque,el micelio lo conecta todo.
No pregunta si una planta se lo ha ganado.
Sostiene hasta la última planta del bosque.
La última.
La alejada.
La baja.
La fea.
La gorda también.
Y así
el bosque enteroes más fuerte.
Ahora dime:
¿qué crees que le pasaría a una planta
si le dice al bosque?
“No voy a recibir nada.
Yo me lo hago todo sola.
Me sobro.”
¿Sería más consciente?
¿Sería más fuerte?
Noooo.Por favor.
Sería la planta más frágilde todo el bosque.
Y sin embargo tú,c
omo humano,
te empeñas en vivir fuera de la red.
No pides ayuda.
Ni a la vecina.
Ni a los amigos.
Ni a Dios.
Ni a la Fuente.
Ni a nadie.
Cargas el mundo
como si fuese solo para tus hombros.
Y claro,te parece muy pesado.
Por favor,
no te conviertasen la planta más frágil
de tu propio bosque.
Que la hermosa paz sea contigo
Rebeca Algar
PD: si cada vez que digo Dios se te viene a la mente hombre de blanco con barba, cámbialo por Fuente o Universo o lo que más te agrade, pero señor con barba no.
No quieres tener más paz,
Lo que quieres tener es razón.
-Maestro, ¿Cuál es es secreto de la felicidad?
-No discutir con idiotas.
-No creo yo que el secreto de la felicidad sea ese.
-Tienes razón.
Esta conversación
la primera ver que la leí
me hizo reír veinte minutos seguidos.
Y hoy, al volver a escribirla,
todavía me estoy recuperando.
Porque es así de simple.
La mayoría de la gente
prefiere tener razón
antes que tener paz.
Pero si tú eres
uno de esos escasos especímenes
que prefieren la paz a la razón,
déjame describirte el manual básico
de conversación de
“quiero paz, pero quiero tener razón”.
Empieza suavecito:
“desde mi punto de vista…”
“Yo no juzgo,, eh!”
“Es solo mi opinión…”
Y acto seguido
te vuelcan encima
un camión entero de basura
a modo de:
Interpretaciones
Juicios
Conclusiones
Diagnósticos
Opiniones no pedidas.
El cierre es lo más revelador:
“Pero vamos, es solo mi opinión”
Y tú,
que realmente quieres paz,
cierras la conversación
como el maestro del principio:
-Tienes razón.
Energía consumida: 0
Energía disponible para crear una vida plena: 100
Que la hermosa paz sea contigo
Rebeca Algar
Cuando la mente no se calla
y tú intentas arreglarlo.
María ha terminado su día.
Ha cumplido con todo.
Niños.
Listas mentales.
Trabajo.
Compras
Casa
Todo, todito.
Así es María,
nunca se deja ná.
Se mete en la cama agotada.
Mañana madruga.
Lo único que quiere es dormir.
Peeeero
la mente tiene otro plan.
Repasa conversaciones.
Lo que dijo.
Lo que no dijo.
Lo que debería haber dicho mejor.
Lo que hará mañana,
lo que no hará
María se da cuenta y piensa:
No puedo seguir asi,
estoy agotada.
Necesito dejar de pensar.
Y entonces, con la mejor intención
del mundo.
Empieza el siguiente movimiento.
Pensar en soluciones.
-Podría hacer respiraciones profundas
-Tengo que aprender a meditar
-Algo me pasa, esto no es normal
-Si no paro la cabeza, mañana estaré fatal
-¿No dijo la Pepi que tenía un libro fantástico para relajarse?
Resultado:
Aquí no duerme nadie
Casi se despierta hasta la Pepi.
¿Pero se os ocurre una trampa
más sofisticada que esta?
La mente te hace creer que
pensar una solución
para dejar de pensar
es una buena idea.
Es exactamente igual
que pedirle a un cuerpo tembloroso
que tiemble mejor
para dejar de temblar.
Uy! me está encantando esta lógica.
Creo que mañana
cuando mis hijas no paren,
les voy a pedir que salten en el sofá
para relajarse.
Moraleja:
Usar la misma herramienta
que genera el problema
para intentar salir del problema
nunca fue buena idea.
Que la hermosa paz sea contigo
Rebeca Algar